No todo cuaderno "grueso" sirve para todo
Un cuaderno de 120 hojas puede ser ideal para un diario y un problema para bocetos con marcador. La tapa dura protege el contenido, pero no corrige un papel fino. Si la tinta traspasa, el reverso queda inservible y se pierde media hoja por escrito.
Gramaje: qué significa en la práctica
Cuando decimos 80 g, 90 g o 100 g hablamos del peso del papel por metro cuadrado. En escritura con lapicera común, 80 g alcanza. Para plumín, marcador o acuarela liviana, conviene subir a 100 g o más. No es una regla rígida: depende de la presión de la mano y del tipo de tinta.
Costura o pegado: la diferencia se nota al abrir
Un cuaderno cosido se abre plano y aguanta meses de uso diario sin que se desprendan pliegos. El pegado es más económico y funciona bien si se escribe en una sola cara o si el uso es ocasional. En talleres con niños, la costura suele durar más.
Tamaño según dónde va a vivir el cuaderno
A5 entra en mochila y bolso de mano, es el formato más pedido para diarios y apuntes de clase. A4 conviene para taller, bocetos o cuadernos de campo. Los formatos pequeños, tipo A6, sirven para notas sueltas y listas, pero no reemplazan a un cuaderno principal.
Qué no prometemos
No todos los cuadernos de tapa dura son de archivo ni resisten humedad. Si el uso es intensivo o al aire libre, hay que revisar el tipo de papel y el forro. Tampoco garantizamos que un mismo gramaje se sienta igual entre marcas: la textura cambia y eso afecta la escritura.